Fútbol

Carlos Marchena: "Sydney 2000 fue el mejor campeonato que he vivido fuera de los terrenos de juego"

El campeón del mundo con la Selección Española, viaja 20 años atrás para revivir las Olimpiadas de Sydney 2000

Por Laura Fernandez ·

En 2020 se cumplen 20 años desde que la Selección Española ganó su última medalla en unos Juegos Olímpicos. Fue en Sydney 2000, donde el equipo de Iñaki Saéz tuvo que conformarse con la plata tras perder en los penaltis ante Camerún; en un partido muy intenso, donde a España le tocó aguantar tras quedarse con dos menos en la segunda mitad.

Aquel grupo contaba con cuatro jugadores que más tarde conocieron la gloria con la selección absoluta: Carles Puyol, Joan Capdevila, Xavi Hernández y Carlos Marchena. Este último, que por aquel entonces tenía 21 años, cuenta en primera persona al Olympic Channel cómo vivió aquel grupo las Olimpiadas de Sydney 2000. Para Marchena fue: “el mejor campeonato que ha vivido fuera de los terrenos de juego”.

Marchena durante el España - EEUU

El regalo olímpico

Quien fue un icono de la Selección Española absoluta, Carlos Marchena, vivió en Sydney 2000 una experiencia distinta a un Mundial o una Eurocopa “Para mí fue un regalo, porque tuve la suerte de ir con una generación más mayor y fue algo especial. Ya en el viaje, se respiraba un clima de Olimpiada porque toda la expedición fue y volvió junta en el mismo avión.”

En aquella expedición se encontraban grandes deportistas como el waterpolista Manel Estiarte, los tenistas Albert Costa y Alex Corretja o aquel equipo de super estrellas del balonmano con jugadores como Demetrio Lozano.“Nosotros mirábamos a los otros deportistas y los admirábamos, yo recuerdo ver a la selección de balonmano, los jugadores que veías por la tele y que admirabas, es un ambiente muy bueno. En el avión de ida ya notábamos que era algo especial, Normalmente cuando viajas con el equipo te aíslas, pero allí ibas respirando una multitud de deportes, y eso es algo que al deportista le encanta.”

El avión de la expedición española aterrizó en Sydney, donde se encontraba la Villa Olímpica y donde se instaló la mayoría de deportistas, excepto por el equipo de fútbol. La fase de grupos se disputaba en diferentes sedes repartidas por Australia, y a los futbolistas les tocó concentrarse en otra ciudad. “Fue una desilusión no poder quedarnos en la Villa Olímpica, aunque nos llevaron un día para conocer la experiencia.”


Marchena disputando un balón en un encuentro frente a USA

La final, en el corazón de las Olimpiadas

Aunque no se quedaron sin competir en el corazón de las Olimpiadas. La final de fútbol sí que se disputaba en Sydney y los de Iñaki Sáez hicieron méritos para estar en el Estadio Olímpico, superando en cuartos una de las pruebas más complicadas al eliminar a una poderosa Italia. “El estadio era impresionante aún habiendo jugado en estadios importantes en España, jugar allí la final con ese público fue un gran recuerdo”. Un público que comenzó animando a España pero que terminó decantándose por Camerún a partir de la segunda mitad. Afortunadamente para Marchena, esto no le afectó. “Tengo la gran suerte de que suelo aislarme mucho de lo de fuera así que no recuerdo con quién iba la gente.”

El rival de España en la final era un hueso duro de roer, Camerún contaba con conocidos de nuestra liga como Samuel Eto’o, Lauren o Geremi, y venía de derrotar a las potentes selecciones de Brasil y Chile. “Ellos tenían un magnífico equipo con gente mayor y además eran muy fuerte fisicamente. Nosotros jugamos muy bien al principio, aunque luego nos equivocamos”.

Con los goles de Xavi Y Gabri, España se puso 2-0 en la primera parte. Con ese resultado, todos pensaban ya en el oro olímpico, pero en la segunda mitad, las cosa se torció. Primero, Camerún consiguió empatar el encuentro, y poco después fueron expulsados Gabri, y Jose Mari, obligando a la Selección a aguantar durante toda la prórroga con nueve. “Hicimos la épica de aguantar la prorroga y llegar a los penaltis. Yo creo que por todo lo que habíamos sufrido, el destino debería habernos hecho el regalo de ganar nosotros en la tanda de penaltis… No paramos de nadar y al final morimos en la orilla.”

Pero no pudo ser. En la tanda de penaltis, un disparo al larguero de Iván Amaya le costó el oro a España. Sin embargo, el mérito de aguantar con 9 futbolistas no fue casualidad. Fue una muestra de la solidaridad y de la piña que hizo aquel grupo, además de su buen juego, por supuesto. “Me encontré un equipo muy sano, muy buenos jugando al fútbol, pero además eran muy buenos chavales."

Además de talento, aquel grupo de jóvenes promesas del fútbol español tenía calidad humana. Disfrutaban juntos dentro y fuera del terreno de juego.“Cada vez que teníamos un rato libre nos íbamos todos juntos, nos reíamos muchísimo. Creo que es el mejor campeonato que he vivido fuera de los terrenos de juego. Cómo disfrutamos del ambiente de las Olimpiadas. Además éramos muy jóvenes y teníamos toda la vida por delante, no teníamos esa presión del mundial o una Eurocopa, y teníamos un gran entrenador”.

España celebrando un gol en la final ante Camerún

La unidad del grupo

Repasando la trayectoria de la carrera de Marchena, más adelante volvió a confirmarse la importancia de la buena sintonía dentro del grupo. En el 2008, el defensa ganó la copa de Europa con la absoluta, pero hubo que superar momentos de crisis “Estuvimos a punto de eliminarnos, pero lo salvamos porque el grupo era muy bueno. Gestionar una selección no es fácil porque la mayoría asume un rol diferente al que está acostumbrado en su equipo”.

En 2010, Marchena volvió a repetir hazaña con la selección proclamándose campeones el Mundial de Sudáfrica, y tras una larga trayectoria como jugador en Clubes como el Sevilla, Valencia, y Deportivo, colgó las botas en el 2016 para dedicarse a entrenar.

Ahora, en su etapa como entrenador del Sevilla Atlético junto con Paco Gallardo, intenta formar a los jugadores basándose en aquellos valores que ha adquirido con los años. “Me apasiona trasmitirles lo que yo he aprendido, el amor por el deporte, la profesionalidad y el respeto que hay que tenerle al fútbol. Tenemos que ser un ejemplo, sobretodo para los niños, intento transmitirles que los jugadores deben de ser un ejemplo de la sociedad. A veces debatimos en el vestuario noticias que salen, y les pregunto: ¿Y vosotros qué haríais como entrenador? Me gusta empaparme de su juventud y aprender de ellos”.

Sobre la vuelta del fútbol profesional tras el barón del Covid-19 el próximo 8 de junio Marchena, lo ve como algo muy positivo y necesario “el futbol puede y debe de ser un motor de la sociedad, porque es una válvula de escape y una motivación para mucha gente que le hace ilusión ver jugar a su equipo cada fin de semana.”

Camerún celebrando la victoria ante España en los penaltis